Felices días tío Sergio

Eran los tiempos de esperanzas que todavía olían a nuevo. Eran años de cercenar montes de barro rojo para construir urbanizaciones, de abrir caminos de bitumul en cada monte verde, de florecer el cemento y los hoteles, de inagurar represas y estaciones de electricidad (…). Era que éramos isleños y el mar, por todos lados el mar, era nuestra única […]

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